"Los días más felices de su hijo están por venir. Dependen de usted."
Carlos González - Bésame mucho

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lunes, 9 de julio de 2012

Carlos González llega a Buenos Aires

El prestigioso pediatra español Carlos González estará en Buenos Aires los primeros días de septiembre, invitado por la Asociación Civil Develar
Ofrecerá dos conferencias abiertas a todo el público en el Teatro El Cubo, y las entradas están a la venta a través de 
Las Casildas (lascasildas@hotmail.com).
El valor de una conferencia es de $200 y las dos $300.
No se lo pierdan. Sus hij@s se los van a agradecer!

miércoles, 23 de mayo de 2012

Discurso en acto por la Semana Mundial del Parto Respetado 2012, en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires

Buenas tardes. Mi nombre es Mariela Franzosi y soy parte de la Red de Mujeres Las Casildas. Junto con mis compañeras Julieta Saulo, Valeria Wasinger y Ana Nicastro Beneforti –en nombre de quienes hablo hoy también-, hace ya más de un año que estamos tratando de visibilizar la necesidad de muchas mujeres madres trabajadoras (y también muchos hombres padres trabajadores): extender las actuales Licencias por Maternidad y Paternidad.
La legislación laboral de nuestro país otorga a las mujeres que trabajan una licencia por maternidad de 90 días, distribuidos en 45 antes del parto y 45 después, que pueden correrse a 30 antes del parto y 60 después. Este plazo está estipulado en la Ley de Contrato de Trabajo y significa que, en el mejor de los casos, una mamá tiene que dejar a su bebé de dos meses de vida durante el plazo que dure su jornada laboral, más el tiempo de viaje que le lleve ir desde y hasta su hogar, lo que hace en general un promedio de entre 7 y 8 horas.
El tiempo que la ley otorga a los padres es bastante menor: hoy en día, ellos tiene sólo 2 días, 48 horas de licencia cuando se convierten en padres. Y ni hablar de las parejas del mismo sexo. Por supuesto, no está contemplado en la ley que haya dos madres o dos padres, así como tampoco se contemplan plazos de licencias por adopción, cuando hay embarazos múltiples o de riesgo, o cuando el o la bebé nacen con problemas de salud o sin vida. Tampoco se tiene en cuenta a las monotributistas o autónomas, y ni hablar de las que trabajan en negro.
Sabemos que parece mucho el tiempo que se pide, pero las cifras demuestran que no es así. Como la tasa de natalidad disminuyó en la Argentina en los últimos años, la cantidad de licencias de las que una mujer puede hacer usufructo a lo largo de su vida laboral no llega a ser significativa (dos o, a lo sumo, tres veces cada una). Este porcentaje se acentúa en las áreas urbanas.
Según cifras publicadas en 2008, las mujeres representan alrededor del 42% del personal ocupado, y sólo el 2,8% de ellas reciben anualmente la licencia por maternidad.
Y los beneficios, por otro lado, significan muchísimo más.
A nivel emocional, la presencia de la madre junto a su hijo o hija durante los primeros 6 meses de vida contribuye notablemente a generar un vínculo afectivo más fuerte con el bebé, lo que a futuro garantizará niños y niñas más seguros de sí mismos, con mayor autoestima y menos problemas de socialización.
Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud, la Sociedad Argentina de Pediatría y hasta el Ministerio de Salud de la Nación determinan que lo óptimo y más beneficioso para la salud y nutrición de los recién nacidos es la lactancia materna EXCLUSIVA durante sus primeros seis meses de vida.
Tenemos aquí una gran contradicción: por un lado está lo que la sociedad a través de las leyes considera que es necesario para sus miembros adultos (en este caso, las mujeres/trabajadoras/madres), que es que vuelvan rápidamente a trabajar, a seguir produciendo bienes y servicios necesarios para el normal desarrollo de la economía. Por el otro, lo que supuestamente es lo mejor para los más jóvenes (los recién nacidos que pueden ser amamantados de manera exclusiva), según declara a través de los organismos competentes. Si mamá no está en casa por 7 u 8 horas, difícilmente pueda darle solamente teta a su bebé.
Amamantar es un acto que va mucho más allá de lo privado, es un acto que tiene implicancias en muchísimos aspectos y hasta puede considerarse una postura política. Si bien el hacerlo o no es una decisión puramente personal que cada madre en su momento hará de acuerdo a sus convicciones y posibilidades, lo cierto es que hoy en día hay muchísimas circunstancias que juegan en contra para aquellas que deciden hacerlo (o al menos intentarlo). ¿Cómo mantener una lactancia exclusiva si tengo que volver a trabajar 7 horas con mi bebé de un mes y medio? ¿Cómo si ni siquiera tengo una guardería en el lugar donde trabajo? Así, tenemos que elegir entre sacarnos leche en un baño o pasarnos a la fórmula, y lo cierto es que sostener la lactancia exclusiva se vuelve difícil.
Amamantar tiene también un valor económico, porque hacerlo es completa y absolutamente gratis, pero las horas que esas mujeres/madres le dedican a esta actividad no. Ese tiempo puede ser medido en horas de trabajo, horas que esa mujer le está destinando a nutrir a una persona. También el producto, la leche materna, tiene un valor económico concreto. En Noruega, el único país que la considera como una contribución a la economía, el gobierno informa que las madres producen alrededor de 8,2 millones de kilogramos de leche materna por año. Asignándole a esa leche el valor que le dan algunos bancos de leche materna, que es de 50 dólares por litro, el valor total de la leche producida por las madres noruegas asciende a una cifra superior a los 400 millones de dólares. Ese dinero, destinado a nutrir niños y niñas noruegos, no sale del bolsillo de ningún gobierno, sino que es generado por esas madres que tienen una licencia por maternidad de 46 semanas (322 días) y que pueden dedicar su tiempo a amamantar, si es que así lo deciden.
Por otro lado, también es importante destacar que no amamantar cuesta (y bastante): el costo por mes de la cantidad de leche de fórmula infantil que un bebé necesita durante los primeros seis meses de vida oscila entre los 200 y los 700 pesos, dependiendo del tipo de leche que consuma. Pero además hay que sumarle el costo del agua potable para diluirla, de gas para calentarla, de mamaderas y tetinas, de agua caliente y detergente para lavar estos elementos, y de agua y gas o electricidad para su esterilización. Se estima, además, que se dedican alrededor de 700 horas por año en las actividades relacionadas con la alimentación con leche de fórmula.
A lo largo de las últimas décadas, las mujeres aumentamos exponencialmente nuestra participación en el ámbito público y en el mercado laboral. Fue una lucha de muchísimos años el tratar de conseguir una mayor igualdad con los hombres en materia de derechos políticos, civiles, laborales e individuales, y todavía hoy seguimos luchando por derechos postergados, como el real control de nuestro rol reproductivo, que implica también el derecho al aborto legal, seguro y gratuito para evitar las muertes de las mujeres que los hacen en condiciones inadecuadas.
Pero además es necesario cambiar el paradigma de integración, porque el estar en igualdad de condiciones con los hombres no nos vuelve iguales a ellos. Somos diferentes, nos atraviesan los ciclos vitales y es fundamental que sea el mercado laboral el que se adapte a ellos, y no nosotras las que debamos adecuarnos a sus reglas. Una verdadera integración debería poder ayudarnos a complementar nuestro rol productivo y reproductivo, en verdadera igualdad de oportunidades con los varones.
Por último, quiero agradecer al Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna de Bariloche por los datos aportados y a la RELACAHUPAN por darnos la posibilidad de compartir este día con ustedes.
Muchas gracias!

domingo, 21 de agosto de 2011

Buena leche

Con motivo de una noticia publicada en los medios de Argentina la semana pasada, en la que se contaba que una mujer policía, madre de un bebé de 5 meses, amamantó a una beba que encontraron abandonada antes de llevarla al hospital, la periodista Luciana Peker publicó en el suplemento Las/12 una maravillosa nota en la que tuve el gusto de colaborar.
Para ver la nota, hacé click aquí.

sábado, 12 de febrero de 2011

En defensa de la lactancia

En estos últimos días estuvieron rondando en los medios de comunicación dos noticias relacionadas con la lactancia materna que hacen que una nueva nota destacando sus virtudes y sus beneficios deba ser escrita. Uno puede preguntarse, ¿es necesario volver a decir lo mismo una y otra vez?, ¿acaso no saben ya todos que es lo mejor, lo más saludable para mamá y bebé, lo más natural, lo más cómodo, lo más completo? Se ve que no…
La primera noticia, que indigna por donde se la mire, es la anulación en enero pasado de una cuenta de Facebook de una psicóloga chilena que publicó en su perfil, muy osada ella, una foto donde se la ve amamantando a su pequeño niño de apenas algunos meses. Claro, parece ser que ver a una madre dando la teta es un acto que puede resultar “obsceno y agraviante” para algunos, por lo que los encargados de limitar la circulación de publicaciones supuestamente ofensivas de la famosa red social tomaron cartas en el asunto y, directamente, sacaron a Leslie Power Labbé, la mujer en cuestión, de la faz de la red. Eliminaron su cuenta en forma abrupta y sin previo aviso. Y lo peor de todo es que no es la primera vez que sucede, ya que pueden encontrarse antecedentes en Canadá en 2008 y en otros lugares del mundo (¡hasta en nuestro propio país!) de mujeres que han sufrido la pérdida de todos sus contenidos o de las fotos “prohibidas” que estaban en Facebook (para más información sobre este tema, ver en Facebook el comunicado RECHAZO A CENSURA DE LACTANCIA MATERNA EN CHILE, http://www.facebook.com/pages/Movimiento-Ciudadano-por-un-Postnatal-de-6-Meses-Integros, en el blog http://www.criandoconamor.blogspot.com/, en la entrada Protesta contra Facebook y, en inglés, en http://www.tera.ca/).
La otra noticia reciente, bastante más frívola pero no menos preocupante, es que la actriz española Penélope Cruz, madre reciente de un niño junto al actor Javier Bardem, habría declarado que prefería no dar el pecho a su hijo para poder recuperar lo más rápido posible su peso previo al embarazo, en el que supuestamente engordó 20 kilos. Si bien esta información circuló en forma de rumor y, obviamente, no pudo ser confirmada, es bastante triste que una madre, cualquiera sea su posición, oficio o desempeño en el mundo, elija evitar la lactancia por motivos de estética.
Entonces, teniendo en cuenta estas dos cuestiones, volver a repetir una vez más los beneficios que tiene la lactancia tanto para el bebé como para la mamá y tanto a nivel fisiológico como psicológico, no parece estar de más.
La Liga de la Leche, en su página internacional, enumera los beneficios que la lactancia tiene para la díada bebé / mamá.

Ventajas para el bebé

El pecho materno reemplaza a la placenta en las funciones de brindar alimento y protección, por eso es indiscutiblemente el alimento ideal y el único que necesita durante los primeros seis meses de vida. Además de proporcionarle todos los nutrientes necesarios para crecer, es como una barrera que le brinda protección extra contra todo tipo de infecciones y enfermedades, como infecciones en el oído, infecciones respiratorias, diarrea, alergias, diabetes, obesidad, esclerosis múltiple, enfermedades virales y bacterianas e incluso algunos tipos de cáncer como la leucemia y el linfoma. Las niñas amamantadas también reciben protección contra el cáncer de mama.
Por otro lado, los bebés que toman el pecho tienen menos problemas de caries y de deformaciones dentales. Utilizan más de veinte músculos de la cara y la mandíbula, y los ejercitan más del doble que los bebés que toman mamadera. Esto es muy importante porque “prepara” la boca, la lengua y la garganta para formar los sonidos necesarios para el lenguaje. Los especialistas en la enseñanza del lenguaje sostienen que si un niño o niña puede hablar claramente, el aprendizaje de la lectura se le facilita.
Las ventajas físicas que reciben los bebés mediante la leche materna son sólo una parte de los muchos beneficios de ser amamantados. Actualmente se le está prestando mucha atención a la manera en que la lactancia ayuda a establecer una relación sólida y afectuosa entre la madre y su bebé.
En este sentido, la psicóloga Mariela Cacciola, coordinadora de talleres de crianza y primera infancia y creadora del sitio Dulce Crianza (se lo puede encontrar en Facebook), asegura que “la lactancia materna es la vía más rápida y directa para generar un buen vínculo” entra la mamá y el bebé. “Dar el pecho implica contacto, comunicación y alimento, en ese orden. La función nutritiva, aunque fundamental, es quizás la menos importante de la lactancia. Lo sustancial es todo lo extra que la madre le brinda al niño o niña cuando le da la teta”, agrega.

Ventajas para la madre

La lactancia no sólo beneficia al bebé, sino también a la mamá, ya que al dar el pecho inmediatamente después del nacimiento, el útero se contrae y se reduce el riesgo de una hemorragia. También ayuda a que la placenta sea expulsada con mayor rapidez. Además, la succión del bebé durante las primeras semanas después del parto ayuda al útero a regresar más rápidamente a su tamaño natural.
Por otro lado, amamantar reduce el riesgo de contraer cáncer de mama, de ovarios y osteoporosis, y también (atención Penélope Cruz y todas las mujeres que piensen como ella) ayuda a recobrar la silueta con mayor facilidad, ya que el cuerpo de la madre lactante utiliza alrededor de 400 a 500 calorías extras diariamente.
La comodidad y la economía de tiempo y recursos, así como la cuestión ecológica, también son aspectos a favor de la lactancia. No hay nada que comprar, nada que esterilizar, nada que calentar. En cualquier lugar y a cualquier hora se puede alimentar al bebé. Y ni hablar de la cantidad de dinero que se ahorra al dar el pecho, ya que es mucho lo que los padres de un bebé alimentado con leche artificial gastan de sus ingresos mensuales en la compra de fórmula solamente, sin tener en cuenta el costo de las mamaderas, tetinas y la electricidad.
Además de todas estas ventajas, existen también beneficios emocionales y a nivel hormonal. El cuerpo de una mujer que está lactando produce oxitocina, conocida también como “la hormona del amor”, que despierta en la madre una sensación de bienestar y sentimientos muy fuertes de cuidar, amar y proteger a su bebé. Esto la ayuda a responder mejor a las necesidades de su hijo o hija. Otra hormona que producen las madres lactantes es la prolactina, que la ayuda a estar más tranquila y relajada.
Por otro lado, debido a que los cambios hormonales que sufren los cuerpos de las mujeres después del parto son más graduales cuando se da el pecho, la depresión postparto, en caso de darse, suele ser mucho más leve y fácil de manejar.
Otro detalle importante es que una madre lactante se ve “obligada” a descansar cada vez que se sienta o se acuesta con su bebé para alimentarlo, lo que le permite relajarse y disfrutar de momentos de paz y tranquilidad varias veces durante el día.
Desde la Liga de la Leche lo resumen así: “Una madre que amamanta a su bebé recibe muchas recompensas a cambio de un esfuerzo relativamente pequeño. Los bebés amamantados, por su parte, se convierten en niñas y niños sanos, independientes, de autoestima alta, seguros de sí mismos, cariñosos, inteligentes y felices. Y al final de cuentas, ¿no es eso lo que todas las madres deseamos para nuestros hijos e hijas?”
Yo creo que sí.

Para más información:
“Un regalo para toda la vida”, Dr. Carlos González
“El arte femenino de amamantar”, La Liga de la Leche Internacional