"Los días más felices de su hijo están por venir. Dependen de usted."
Carlos González - Bésame mucho

viernes, 29 de julio de 2011

Primer Banco de Sacaleches gratuito de la Argentina

Sacaleche para tod@s



 Por Julieta Saulo *
La Semana Mundial de la Lactancia Materna se celebra del 1º al 7 de agosto en más de 120 países y, por supuesto, también en la Argentina. En este marco, la red de mujeres Las Casildas está llevando adelante una campaña con el objetivo de generar el primer Banco de Sacaleches gratuito del país.
El sacaleche es un dispositivo fundamental en determinados momentos de la lactancia materna. Se lo utiliza bastante cuando una madre, que decide amamantar a su bebé, debe volver a su trabajo a los 45 días de vida de su hijo o hija (según la licencia otorgada por las leyes argentinas).
Todos/as sabemos lo corto que resulta el período de las licencias ma(pa)rentales en la actualidad, razón por la cual hay varios proyectos para cambiar la legislación vigente. Sin embargo, aun con estas dificultades, es posible no cortar la lactancia. Valeria Wasinger, puericultora y asesora de la campaña, cuenta que “en el imaginario está instalado que el trabajo y la lactancia son incompatibles, pero esto no es así. Es importante que la mamá sepa que puede continuar con la lactancia si desea hacerlo. Para eso, lo mejor es organizar todo con anticipación y contar con el apoyo y sostén necesarios por parte del resto de la familia para poder afrontar esta nueva etapa de la mejor manera posible”.
“Lo ideal es que la mamá comience a extraerse leche para conservar con suficiente anticipación como para poder ir almacenando, y también para familiarizarse con las técnicas de extracción, manual o con sacaleche, ya que al principio puede resultarle una tarea poco sencilla, pero que con la práctica va resultando más fácil. Tanto la extracción manual como con sacaleche resultan efectivas. La idea es que la mamá pueda contar con información de cómo realizar ambas técnicas y optar por aquella con la que se sienta más cómoda”, propone Wasinger.
En el mercado hay infinidad de modelos y marcas de sacaleche. Los precios oscilan, aproximadamente, entre los 350 y los 1700 pesos, dependiendo la marca y el mecanismo, que puede ser manual o eléctrico. Lamentablemente, no todas las mujeres pueden acceder a un producto de este costo.
Por este motivo —y apelando al hecho de que muchas tienen un sacaleche en su casa que ya no utilizan— surgió esta campaña bajo el lema “Tu sacaleche hizo mucho por tus hijos. Ahora va a hacer mucho por los hijos de los demás”. La idea consiste, básicamente, en que las mujeres que tengan un sacaleche en desuso lo donen al Banco para que pueda ser utilizado por cualquier mujer que lo necesite de manera totalmente gratuita.
Además es una buena oportunidad para que las empresas, desde sus respectivas políticas de responsabilidad social empresaria, colaboren con el abastecimiento del Banco de Sacaleches. En todos los casos, las mujeres que acudan en busca de un sacaleche contarán con el asesoramiento de la puericultora Valeria Wasinger.
La iniciativa necesita del aporte de todos/as. Por eso, si tenés un sacaleche en tu casa y querés donarlo o necesitás un sacaleche del Banco, comunicate con la red Las Casildas, escribiendo a lascasildas@hotmail.com
Sumate. Con un sacaleche podés ayudar a muchas mamás y a muchos chicos.
* Publicista, doula (acompañante de parto y posparto) y coordinadora de Las Casildas. Más información: www.las-casildas.blogspot.com / lascasildas@hotmail.com

domingo, 24 de julio de 2011

¿Con quien quieras?

La siguiente nota fue publicada en el suplemento Las/12, del diario Página/12, sección El Megáfono, el viernes 22/07/2011

por Mariela Franzosi

Uno de los derechos que las mujeres tienen en el momento del trabajo de parto, el parto y el nacimiento es a estar acompañadas por la persona que ellas decidan. En la Ciudad de Buenos Aires, dos leyes las amparan: la Ley Nacional Nº 25.929 “De los derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento”, vigente en todo el territorio argentino desde noviembre de 2004, y la Ley de la Ciudad Nº 1040 “De acompañamiento”, bien específica al respecto, vigente desde julio de 2002.
El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quien espera junto a su esposa Juliana Awada un bebé, tiene esta cuestión tan presente que ya declaró en varios medios que él está dispuesto a acompañarla en el momento del parto. Es su derecho. La Ley lo ampara. Él lo decide. Sin embargo, las mujeres que paren a sus hijos e hijas en alguno de los 14 Hospitales públicos de la Ciudad de Buenos Aires que cuentan con servicios de maternidad, ¿tienen acceso al mismo derecho que el Jefe de Gobierno? Lamentablemente no.
En octubre de 2009, el entonces diputado del bloque peronista Juan Manuel Olmos y el secretario parlamentario Carlos Serafín Pérez pidieron un informe a los establecimientos asistenciales del Sistema Público de Salud para conocer “el grado de implementación y respeto de la Ley 1040”, saber si el personal estaba siendo capacitado al respecto y determinar si se “adecuaban los recursos físicos y la estructura organizativa a esta modalidad”.
Gracias al “Centro de la Mujer: Cuestión de Género... mucha tela para cortar”, de la Fundación Misión y Servicio, pudimos acceder a la respuesta que dieron los directores de algunas de las instituciones de salud pública porteñas. Allí, por ejemplo, los directivos del Piñero, en Flores, afirman directamente que a diciembre de 2010 “no se cumple dicha ley debido a la infraestructura edilicia”. La cantidad de camas que hay en las diferentes salas y la imposibilidad de dividirlas aunque sea con biombos hace que las pacientes no tengan la intimidad necesaria en el momento del parto. Si bien solicitaron a la Secretaría de Salud en diferentes oportunidades la necesidad de reformas, no tuvieron respuesta hasta el día de hoy.
En el Santojanni, en Mataderos, la situación es parecida. Presentaron “proyectos para reformas físicas en el Centro Obstétrico para un mejor aprovechamiento del espacio”, los que se encuentran “a la espera de presupuesto para su realización”. Mientras tanto, las mujeres que llegan a parir a ese hospital tendrán que esperar a la próxima para ver si la suerte las ayuda a que se cumplan sus derechos.
Lejos, muy lejos de la realidad que ellas viven, los tiempos políticos son otros y las promesas de campaña van quedando en el olvido. Claro, se trata de mujeres acostumbradas a sufrir, que desconocen sus derechos, a las que nadie les informa nada, que padecen en silencio la “tortura” que en muchos casos les implica el parir. Sería raro que la esposa del Jefe de Gobierno elija una sala de cualquiera de los hospitales públicos porteños para traer al mundo a su bebé. Y no, porque entonces Macri no podría cumplir con su sueño de presenciar el parto.

Banco de Sacaleches

Con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra en más de 120 países entre el 1 y el 7 de agosto, Las Casildas lanzó una campaña con el objetivo de crear el primer Banco de Sacaleches gratuito de la Argentina, para que todas aquellas mujeres que deban volver a trabajar y quieran mantener la lactancia puedan tener acceso a aparatos de buena calidad que faciliten la extracción de leche materna para luego brindar a sus hijos cuando ellas no estén para amamantar.
Porque la leche materna es lo mejor que se puede dar a los bebés, porque el hecho de volver a trabajar no significa que debamos abandonar la lactancia y porque todas tenemos los mismos derechos: doná tu sacaleches!

miércoles, 13 de julio de 2011

Actividades para las vacaciones de invierno

Se acercan dos semanas libres para l@s chic@s y estaría buenísimo poder hacernos algo de lugar en nuestras agendas de adultos para disfrutar algo de tiempo con ell@s. Aquí les paso algunas actividades muy recomendables para disfrutar entre tod@s!

Paka Paka en cine:



Babel + Cincunegui en el Konex:


La Bomba de Tiempo para chicos en el Konex:

 
A disfrutar!!!!

jueves, 16 de junio de 2011

La Luna en Tí


LA LUNA EN TI
Un Largometraje Documental de Diana Fabiánová
Ubak Producciones, Avenue B, Ubak Media, La Zanfoña (2009 - 75´ y 53´)
Un divertido y atípico enfoque sobre uno de los grandes tabúes de la feminidad - la regla -
realizada por una joven aventurera llena de ingenio.
Como tantas mujeres, Diana, joven treintañera eslovaca, parece una regla dolorosa. ¿Goza de buena salud? ¿Tienen esos calambres raíces más profundas, quizás familiares, sociales, culturales, o incluso políticas?
Partiendo de un planteamiento íntimo, la directora realiza una propuesta divertida e iconoclasta, a la vez que seria y profunda, sobre la cuestión – un tema todavía ampliamente mantenido en secreto y objeto de numerosos prejuicios-. Porque si la menstruación es promesa de fecundidad, viene asociada esencialmente, desde hace siglos y en el mundo entero, a connotaciones negativas: impureza, inestabilidad del humor, falta de eficacia en el trabajo, supersticiones diversas y, en numerosos casos, a pesadas molestias físicas y psicológicas. ¿Maldición? ¿Complot machista? ¿Solidaridad feminista?...
De Bratislava (su ciudad natal) a Brasil pasando por España, Australia, USA y Reino Unido, Diana sale a la caza de ideas interesantes y en búsqueda de posibles soluciones. Una investigación innovadora durante la cual se entrevista con médicos y expertos de diferentes campos que aportan diferentes visiones sobre el tema (antropólogos, sociólogos, psicoanalistas…). Entrega una cámara a una niña de 11 años en la que refleja sus miedos antes de la llegada de su regla, organiza encuentros y experimentos con mujeres que también padecen de reglas dolorosas…
Una película amena y repleta de humor, que mezcla dibujos de niños cargados de simbolismo, animaciones en plastilina y 3D, antiguos spot publicitarios, etc…, siempre relacionados con el tema de la menstruación.
Una película que no pretende dar respuestas, sino abrir ventanas y perspectivas, con el objetivo de una emancipación, por el mero hecho de decir, de saber, de intercambiar…

Diana FabiánováEducada en Eslovaquia por una madre hippie y un padre psicológo, Diana tiene actualmente 30 años, y firma su primer documental: LA LUNA EN TI.
En 2004, Diana, que por entonces era estudiante de cine en la SCAC de Cataluña, prepara un proyecto de fin de curso. ¿Qué tema tratar?, se pregunta. “¡Será el de la regla!”, se dice a sí misma, porque la feminidad para Diana nunca ha sido algo evidente, sino que siempre ha dado lugar a grandes problemáticas y controversias.
Por entonces se cruza en el camino de Jerónimo Molero, director de fotografía, reconocido en España… Juntos, deciden profundizar en el que fuera un proyecto de escuela y convertirlo en un documental de creación. El resultado es una inmersión de cuatro años en el corazón de este fenómeno tabú.
Viajera incansable, Diana recorre todo los continentes en busca de opiniones y de consejos de expertos, de terapeutas, pero también de testimonios de hombres y mujeres del mundo entero.

Más info sobre La Luna en Tí y la Copa Menstrual en http://www.mooninsideyou.com/ y Dolores Bulit

viernes, 10 de junio de 2011

Feminismo vs. Maternidad: una falsa dicotomía

Hasta hace un tiempo, la lucha emprendida por las mujeres por lograr una igualdad real y justa entre ambos géneros las fue llevando a la necesidad de alejarse y, en algunos casos, hasta despreciar todo lo que se relacionaba de manera íntima con la femineidad. Las tareas que usualmente se decretaban como "femeninas" fueron consideradas como retardadoras de este desarrollo. Ya no teníamos por qué quedarnos en nuestras casas realizando las tareas domésticas porque teníamos todo el mundo por delante y la necesidad de desarrollar todo el talento y el potencial que por tantos siglos habían sido anulados tras las puertas de los hogares. Así, las mujeres empezamos a ser obreras, profesionales, artistas, políticas, todo, todo lo que quisiéramos. Fue un largo camino el que hubo que recorrer, y costó la vida y el sacrificio de muchísimas mujeres que se la jugaron por esta igualdad.
Hoy en día, se puede decir que en la mayoría de los aspectos estamos en el mismo plano que los hombres. Seguro que todavía falta y que hay infinidad de conductas que, de tan normalizadas, se vuelven invisibles y las seguimos padeciendo a diario, pero al menos contamos con las herramientas y la voz para seguir reclamando que esto se revierta.
Sin embargo, hay una cuestión que quedó en el medio. Una cuestión que es íntimamente femenina, que tiene que ver con nuestro ciclo vital, que nos atraviesa biológica y culturalmente por más que nos resistamos; una cuestión que fue duramente combatida por el feminismo (y en algunos sectores aún hoy lo es), pero del que es muy difícil escapar: la maternidad.
Una de las características que nos define a las mujeres como tales es la posibilidad de crear y desarrollar vida dentro de nuestro cuerpo. Estamos dotadas de ese poder. Enorme poder: nada más y nada menos que continuar la especie. Pero no sólo eso, ya que también podemos alimentar a nuestra cria con nuestro cuerpo, podemos ser su primer y único alimento durante mucho tiempo. Tenemos la capacidad de brindarle a ese bebé absolutamte todo lo que necesita para sobrevivir, a nivel físico y emocional. Un gran poder, que para muchas es una gran carga también.
El momento en que las mujeres se convertían en madres fue variando a través de la historia. Antes, cuando la mujer estaba absolutamente relegada a la vida doméstica, el "ser madre" era considerado el fin último y destino principal, por lo que en general comenzaban con el rol reproductivo lo antes posible. Pero con el paso del tiempo y el acceso a la vida pública de las mujeres, con la necesidad de su fuerza de trabajo que comenzó a tener el mercado laboral, con el desarrollo de sus potencialidades profesionales, tanto la edad de la llegada del primer hijo o hija como la cantidad de niños (o niñas) que tenían en total se fue modificando. Hoy, sobre todo en las ciudades, -cuando podemos- las mujeres elegimos desarrollarnos antes de ser mamás. Y muchas veces, también somos mamás sin realmente desearlo, sólo por presión de ese "mandato social" que nos condiciona a nuestro rol reproductivo.
Pero también hay muchas mujeres que realmente deseamos ambas cosas. Que necesitamos desarrollarnos en lo que amamos, que seguimos nuestras vocaciones, que le dedicamos mucho tiempo a nuestras carreras, pero que también queremos ser mamás. Pero no mamás ausentes, que dejan a sus hijos e hijas en la escuela todo el día, que llegan agotadas a la noche sin ánimos para dedicar un rato a sus niños/niñas. Mamás que creemos que esas pequeñas personas que estamos formando son el futuro de la sociedad, que criadas con respeto y amor serán adultos respetuosos y amorosos, que necesitan de nuestro tiempo, de nuestra disponibilidad, de nuestras ganas de compartir con ellos la vida. Madres plenas y dichosas, que disfrutan de la maternidad, que no tienen ni quieren tener una "vida rosa", pero que aprenden a transitar los diferentes caminos que el "ser mujer" les depara sin prentender anular las diferencias que tenemos, sino buscando resaltarlas porque son lo que nos potencializa. Mujeres empoderadas que sabemos que el verdadero cambio social está en gran parte en nuestras manos, que también depende de nosotras, de lo que nosotras tenemos para dar.
No necesitamos ser el combo perfecto de "belleza/éxito/mamá" que nos quieren vender las publicidades de shampú, sino simplemente nos esforzamos por ser lo que queremos: mujeres y madres, tratando de darle el espacio necesario a cada cosa, con los momentos de mayor o menor dedicación que en cada situación requieran, sin pelearnos con el "ser mujer" ni con el "ser madre", porque, en definitiva, luchamos porque realmente se trate de una libre elección.
El día que las mujeres podamos elegir con verdadera libertad si queremos ser madres, el feminismo ya no va a necesitar estar peleado con la maternidad y el ser madres ya no va a ser una carga para aquellas mujeres que no tienen ganas de serlo. La nueva maternidad, para mí, es la maternidad que se ejerce como una verdadera opción.
Cuando las mujeres sólo seamos madres por elección, seremos verdaderamente libres. Y nuestros hijos e hijas lo van a agradecer.